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INICIO > ARTÍCULOS > Sergio F. Aldrey > La Teoría de la Memoria

La Teoría de la Memoria

El precursor de la psicología experimental en el estudio de la memoria fue el filósofo alemán Herman Ebbinghaus. Presentaba listas de palabras sin sentido para conseguir datos cuantitativos de su memoria de forma exclusiva, sin la interferencia de los conocimientos previos. Su estudio dio como resultado el cálculo de la “Curva de Olvido” a pesar de que no desarrolló una teoría sobre su objeto de estudio.

La idea de presentar información, desconocida para el sujeto para obtener datos de la memoria sin interferencias, fue contrastada por Frederic Bartletten 1932. Según él, interpretamos los estímulos por medio de esquemas que están basados en la experiencia vivida, de forma que el conocimiento previo juega un papel trascendental en la tarea. Sus estudios no despertaron ningún entusiasmo hasta la década de los 70, momento en el que surgió la Psicología Cognitiva.

Anterior a ella fue el enfoque conductista o asociacionista según el cual el recuerdo se debía a la asociación de un estímulo y una respuesta, sin que entre los dos mediara nada. Cuanta mayor sea la frecuencia con la que se presentan juntos el estímulo y la respuesta, mayor será la asociación. El problema principal de este enfoque era no tener en cuenta lo que sucedía en el interior del sujeto entre ese estímulo y la respuesta.

La solución a esta carencia la daba la Psicología Cognitiva, que se centraba en los procesos internos mentales sin dejar de lado ni la conducta (respuesta) ni la estimulación ambiental (estímulo). De este enfoque es la analogía cerebro-ordenador, la cual considera al cerebro como un sistema de procesamiento de la información de capacidad limitada y con unas funciones o capacidades fijadas.
Para esta rama de la psicología, la memoria es un proceso complejo, donde existen sistemas interconectados, cada uno con diferentes objetivos y con distintas características.

Atkinson y Shiffrin, en 1968 fueron los que dividieron la memoria en los famosos compartimentos de memoria sensorial (MS), memoria a corto plazo (MCP) y memoria a largo plazo (MLP).

  • La MS es la encargada de registrar el estímulo sea cual sea el sentido por el que llega (vista, oído, olfato, tacto, gusto). La duración de la información en este almacén es muy reducida y puede desaparecer o ser transferida al almacén de MCP, o en algunos casos, directamente a la MLP.
  • En la MCP la información se retiene durante más tiempo (unos 30 segundos) pero si no se consolida y se transfiere a la MLP también se perderá. Su capacidad es bastante limitada.
  • La MLP es el almacén con mayor capacidad y en el que la información permanece durante forma casi permanente.

La simplicidad de esta división fue revisada en los años sucesivos y en seguida surgieron nuevas adaptaciones. Se introdujeron así más conceptos sobre otros tipos de memoria incluidos dentro de estos almacenes, como por ejemplo, la memoria de trabajo u operativa, que estaría incluida en la MCP y que, según Baddeley y Hitch, funcionaría como un sistema de capacidad limitada que nos permite mantener y manipular, durante un espacio breve de tiempo, la información que se precisa para la elaboración de tareas cognitivas complejas.
Dentro de la MLP también se describieron otros tipos de memoria como la declarativa, que incluye hechos, episodios, listas y relaciones de la vida cotidiana (todo el conocimiento que podemos transmitir a otra persona verbalmente); la episódica, que recoge los hechos concretos que han sucedido en nuestra vida y tienen que ver con nuestra experiencia personal; la semántica, que hace referencia al conocimiento del mundo pero descontextualizado, sin referencias de espacio ni tiempo y la procedimental, contenida por las habilidades o destrezas perceptivas, motoras y cognitivas (como nadar o montar en bicicleta).

Esta estructura de la memoria que hemos visto, funciona a través de los procesos que se dan en ella. Dividimos los mismos en torno a tres fases:

  • Fase inicial de adquisición o aprendizaje (codificación) que es el momento en que se capta o recibe la información.
  • Fase de almacenamiento o retención (almacenamiento) en la que se almacena el material.
  • Fase final de recuerdo o recuperación (recuperación) que es cuando se extrae el material que se quiere recordar.

El conocimiento de la estructura y los procesos de la memoria ha sido la base teórica a partir de la cuál partían los diferentes programas de intervención que han existido en los últimos años. Conociendo cómo viaja la información a través de nuestro cerebro se ha llegado a una mejor comprensión de las limitaciones y los “fallos” de la memoria, producidos por el simple envejecimiento o por una demencia. De esta forma, se ha podido profundizar en las diferentes capacidades o ámbitos cognitivos que, si bien no se pueden separar en parcelas exclusivas ya que dependen unas de otras, sí que se pueden tratar por separado para llegar a una observación más exhaustiva del concepto de memoria.

En otro artículo nos centraremos en las capacidades cognitivas.

Actualizado ( Martes, 14 de Julio de 2009 19:33 )  

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